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  • Los fantasmas del Tortoni

    El café Tortoni, situado en la Av. de Mayo 825, fue inaugurado en el año 1858 y pertenece al selecto grupo de bares notables de la Ciudad de Buenos Aires, grupo que reúne a los bares y cafés más representativos de la ciudad. En principio estuvo en la calle Defensa al 200 y luego se mudó a su lugar actual, en 1880.

    Allí funcionó la peña literaria de mayor predicamento de Buenos Aires, liderada por el pintor Benito Quinquela Martín.

    El querido pintor del barrio de La Boca, luego de un viaje a Francia, copió la idea y quiso ponerla en práctica en su país. Un lugar donde amigos y colegas pudieran reunirse para disfrutar de la buena conversación.

    En principio, funcionó en el café La Cosechera (calle Perú y Avenida de Mayo) y se trasladó luego a las mesas del Tortoni. Como con el tiempo el lugar quedó chico, Celestino Curutchet, dueño del Tortoni, ofreció la bodega de vinos para que pudieran reunirse con más comodidad y trasladó la vinería a otro lugar.

    Así la sede de La Peña, llamada Agrupación Gente de Artes y Letras, se inauguró el 24 de mayo de 1926 y realizó tareas de difusión cultural mediante conciertos, recitales, conferencias, y debates. El domingo próximo se cumplen 89 años de aquella inauguración.

    "La Peña" fomentó la protección de las artes y las letras hasta su desaparición en 1943.

    Entre los asistentes a La Peña podemos citar a: Alfonsina Storni, Baldomero Fernández Moreno, Juana de Ibarbourou, Arthur Rubinstein, Conrado Nalé Roxlo, Antonio Bermúdez Franco , Ricardo Viñes, Roberto Arlt, José Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges y Florencio Molina Campos. Las mesas vieron pasar figuras de la política como Lisandro de la Torre, Ernesto Palacio y Marcelo Torcuato de Alvear; figuras populares como Carlos Gardel (quien cantó una vez un tango en homenaje al autor italiano Luigi Pirandello, que acababa de dar una conferencia en La Bodega) y Juan Manuel Fangio; prestigiosas figuras internacionales como Albert Einstein y Federico García Lorca; y jefes de Estado como Juan Carlos de Borbón.

    Cuando La Peña cerró en 1943, se aprovechó lo recaudado por la venta de los muebles (entre ellos un piano Steinway en el que tocaron Arthur Rubinstein, Alejandro Brailowsky, Lía Cimaglia Espinosa y Héctor Panizza) para obtener el granito con el que Luis Perlotti realizó el monumento a Alfonsina Storni en Mar del Plata, comprar amoblamiento para el recreo en el Tigre donde muriera Leopoldo Lugones y erigir un monumento a la memoria de Fernando Fader en Mendoza.

    En la actualidad, gran cantidad de porteños y turistas ingresan al Tortoni a disfrutar de un café o un trago, en ese emblemático lugar de Buenos Aires, en el que reina la magia y flotan los fantasmas de aquellos ilustres antepasados.


    Susana Espósito - Publicada el Viernes 22/05/15 - 2737 caracteres